La IA va por dentro.
Trabaja mientras trabajas.
Está donde ya trabajas: en el presupuesto que preparas, en el albarán que entra y en la pregunta que hoy le harías al compañero de al lado.
Tres gestos concretos
Lee lo que hoy se teclea a mano.
El PDF del proveedor entra como líneas, medidas y precios. En Finvitec reconoce seis formatos distintos. El albarán se fotografía y el stock se actualiza. Cada corrección enseña al sistema: el tercer albarán del mismo proveedor entra casi sin revisar.
Revisa la oferta antes de que salga.
Antes de enviar un presupuesto, avisa: esta línea va por debajo de coste, falta el montaje, que está en el 68 % de tus presupuestos, este descuento se sale de tu rango.
Contesta con las cifras de tu empresa.
«¿Qué órdenes de esta semana siguen abiertas y de qué clientes?» «¿Qué material está bajo mínimo y ya tiene pedido en curso?» Responde en segundos, con tus datos reales. Y si no tiene el dato, lo indica.
Con reglas
Respeta los permisos de cada persona: quien no ve costes tampoco puede preguntarlos. Cualquier acción que modifique datos pide confirmación antes. Y el gasto en IA se controla con topes por persona y por empresa, con aviso al llegar al 80 %.
Se pone donde cambia el resultado
Cuando un proceso ya funciona bien tal como está, se queda como está.